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El presidente de la república ha designado a Gustavo Bolívar posición como director, con una clara directriz: transformar nuestra entidad en una generadora de oportunidades para la población. Este enfoque se aleja de la mera entrega de limosnas o subsidios indiscriminados. Reconocemos la presencia de personas en situación de pobreza extrema y vulnerabilidad, como ancianos de 80 años o niños, que necesitan un impulso para acceder a oportunidades laborales. Ni Limosnas Ni Subsidios Habla Dir Prosperidad Social.

Evolución y creación de oportunidades

Es fundamental que nuestra entidad evolucione hacia la creación de oportunidades significativas para aquellos que más lo necesitan, en lugar de simplemente proporcionar asistencia económica. De acuerdo con las últimas estadísticas de la ONU, hemos observado una disminución de la pobreza extrema al facilitar transiciones exitosas para más de 517.000 adultos mayores de 80 años.

Nuestro compromiso es continuar reduciendo la extrema pobreza, una tarea desafiante considerando los más de 7 millones de colombianos que viven con menos de $223.000 al mes. Para abordar esta situación, proponemos enfocar los subsidios en los sectores de la sociedad que enfrentan mayores dificultades para acceder al empleo, como los ancianos y las madres cabeza de familia con menores a su cargo.

La implementación de la Renta Ciudadana, aunque diferenciada de su concepto convencional, se orienta hacia la protección de la niñez y el apoyo a los ancianos vulnerables. Reconocemos la necesidad de una exploración detallada de las bases de datos disponibles para optimizar la distribución de los subsidios y garantizar su efectividad.

Es crucial dirigir nuestros esfuerzos hacia la protección de la niñez y el bienestar de los ancianos. El rechazo del Congreso a proyectos de ley relacionados con esta temática es un contratiempo lamentable, ya que perpetúa la vulnerabilidad de millones de personas mayores que actualmente luchan por sobrevivir en las calles.

Nuestro compromiso es promover políticas que garanticen una vejez digna y una infancia protegida. Cada anciano o anciana que se ve obligado(a) a vender en las calles merece una mejor calidad de vida en su etapa final. Es nuestra responsabilidad como sociedad brindarles el apoyo y los recursos necesarios para que puedan disfrutar de una vejez digna y tranquila.

Por Valentina