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La directora de PROSPERIDAD SOCIAL Cielo Rusinque y subdirectores, conversaron hoy con el embajador de Colombia en EEUU para explorar posibles alianzas estratégicas con el gobierno y organizaciones de ese país, sobre temas para la superación del hambre y pobreza extrema.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó el “Panorama Social de América Latina y el Caribe”. En este informe, la CEPAL asegura que las niñas, niños y jóvenes menores de 18 años se encuentran entre los más vulnerables a la pobreza en los países de América Latina. En Colombia, se reporta que el 50% de los jóvenes menores de 18 años viven en la pobreza.

Una de las informaciones preocupantes que brinda el comité en el informe es la estimación del número total de niños y jóvenes que viven en la pobreza extrema en la región. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe determinó que el 18,5% de las personas menores de 18 años se encontraban en este rango. Antes de este anuncio, ACNUR agregó otra información preocupante: el 18,5 por ciento de los niños y jóvenes que viven en la pobreza extrema tienen más probabilidades de sufrir inseguridad alimentaria debido a sus cereales, y los miembros de la familia no pueden cubrir las canastas básicas de alimentos.

En el informe, la CEPAL dijo que la mitad o más de los niños menores de 18 años vivían en la pobreza en Honduras, México y Colombia. En este indicador, Colombia ocupa el tercer lugar con un 50%. En Argentina, Bolivia y El Salvador, fue del 40 por ciento o más.
En Brasil, que puede considerarse la economía más grande de la región y el país más poblado de América Latina, el 39 por ciento de los niños y jóvenes son pobres. Según el informe, Uruguay tiene la tasa más baja de personas que viven en la pobreza con un 5%, pero al mismo tiempo la tasa de personas menores de 18 años es el doble con un 10%.
Para la CEPAL, se deben abordar algunos temas clave para reducir el número de niños y jóvenes en situación de pobreza en América Latina. Por primera vez, la CEPAL confirmó que los países de la región “no han logrado retomar la senda de crecimiento y reducción de la pobreza y la desigualdad que ha dejado la pandemia del COVID-19”.


El Comité considera que los países de América Latina se ven afectados por un escenario de incertidumbre, lo que se ha traducido en una alta inflación, una creciente participación de la mano de obra informal y una incierta recuperación laboral tras los despidos masivos por la pandemia. Uno de los temas que preocupaba a la CEPAL en el informe era la educación, a la que calificó como una “crisis silenciosa por la ausencia prolongada de la educación presencial en la región y su impacto en la pérdida de aprendizajes”.
El informe dice que la crisis educativa, combinada con un mayor riesgo de inseguridad alimentaria, podría amenazar el desarrollo y el bienestar de toda una generación de niñas, niños, jóvenes y adultos jóvenes en la región. La Comisión considera que esta situación tendría un “efecto cicatrizante” que socava las oportunidades de desarrollo de la región, por lo que es urgente que los países de América Latina desarrollen estrategias para garantizar la protección social universal y generar condiciones que permitan a los niños, niñas y adolescentes desarrollar todo su potencial.

La pobreza y la desigualdad siguen siendo problemas estructurales en nuestra región. Como se describe en el Panorama Social de América Latina 2018, a pesar de los avances significativos en la reducción de la pobreza y la pobreza extrema entre principios de la década pasada y mediados de esta década, ha habido retrocesos desde 2015, particularmente en la pobreza extrema. En 2017, el 10,2% de la población de América Latina vivía en pobreza extrema y el 30,2% en pobreza. De manera similar, si bien la desigualdad de ingresos ha disminuido en los últimos 15 años, la tasa de disminución se ha desacelerado en los últimos años, y América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo. En 2017, el promedio simple de los 18 índices de Gini de los países de América Latina fue de 0,47. Para abordar estos temas y avanzar hacia una mayor inclusión y participación en los intereses y derechos del desarrollo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha documentado en su último panorama social el vínculo entre sociedad y producción Brechas, ejes y desafíos
Presentado en la segunda reunión de la Conferencia de Desarrollo Regional en octubre de 2017
América Latina y el Caribe, recomendando que los países promuevan simultáneamente la inclusión social y laboral y aborden las desigualdades que enfrentan diferentes grupos en el acceso a servicios relacionados con derechos básicos como salud, educación, vivienda e infraestructura (abastecimiento de agua, electricidad y salud) – y protección social y trabajo decente. La desigualdad en nuestra región es un fenómeno multidimensional complejo estrechamente relacionado con la heterogeneidad de nuestras estructuras productivas económicas. Además de la desigualdad socioeconómica, la más obvia de las cuales es la desigualdad de ingresos y de propiedad de bienes materiales y económicos, existe el género, la etnia-raza, la edad y el estatus migratorio, así como la orientación sexual y la identidad de género. Estas desigualdades se interconectan, interconectan y refuerzan a lo largo del ciclo de vida, afectando múltiples áreas de derechos: ingresos, trabajo y empleo, protección y cuidados sociales, educación, salud y nutrición, servicios básicos, seguridad ciudadana y una vida libre de violencia y participación. y toma de decisiones.

La línea de pobreza extrema en Colombia se situó en 2020 sobre los $145.004 pesos al mes, en 2019 era de $137.350 pesos al mes. La línea de pobreza general en el país está sobre los $331.668 al mes.

Para medir la pobreza extrema en Colombia se tiene en cuenta: el costo de adquirir una canasta básica de alimentos y el costo de los demás bienes y servicios esenciales como la vivienda, los servicios públicos o el vestuario.